QUE BUENO QUE VINISTE!



miércoles, 8 de octubre de 2008

Mi amigo el Aleph

El diámetro del Aleph sería de dos o tres centímetros, pero el espacio cósmico estaba ahí, sin disminución de tamaño. Cada cosa (la luna del espejo, digamos) era infinitas cosas, porque yo claramente la veía desde todos los puntos del universo. Vi el populoso mar, vi el alba y la tarde, vi las muchedumbres de América, vi una plateada telaraña en el centro de una negra pirámide, vi un laberinto roto (era Londres), vi interminables ojos inmediatos escrutándose en mí como en un espejo, vi todos los espejos del planeta y ninguno me reflejó, vi en un traspatio de la calle Soler las mismas baldosas que hace treinta años vi en el zaguán de una casa en Fray Bentos, vi racimos, nieve, tabaco, vetas de metal, vapor de agua, vi convexos desiertos ecuatoriales y cada uno de sus granos de arena, vi en Inverness a una mujer que no olvidaré, vi la violenta cabellera, el altivo cuerpo, vi un cáncer en el pecho, vi un círculo de tierra seca en una vereda, donde antes hubo un árbol, vi una quinta de Adrogué, un ejemplar de la primera versión inglesa de Plinio, la de Philemon Holland, vi a un tiempo cada letra de cada página (de chico, yo solía maravillarme de que las letras de un volumen cerrado no se mezclaran y perdieran en el decurso de la noche), vi la noche y el día contemporáneo, vi un poniente en Querétaro que parecía reflejar el color de una rosa en Bengala, vi mi dormitorio sin nadie, vi en un gabinete de Alkmaar un globo terráqueo entre dos espejos que lo multiplican sin fin, vi caballos de crin arremolinada, en una playa del Mar Caspio en el alba, vi la delicada osatura de una mano, vi a los sobrevivientes de una batalla, enviando tarjetas postales, vi en un escaparate de Mirzapur una baraja española, vi las sombras oblicuas de unos helechos en el suelo de un invernáculo, vi tigres, émbolos, bisontes, marejadas y ejércitos, vi todas las hormigas que hay en la tierra, vi un astrolabio persa, vi en un cajón del escritorio (y la letra me hizo temblar) cartas obscenas, increíbles, precisas, que Beatriz había dirigido a Carlos Argentino, vi un adorado monumento en la Chacarita, vi la reliquia atroz de lo que deliciosamente había sido Beatriz Viterbo, vi la circulación de mi oscura sangre, vi el engranaje del amor y la modificación de la muerte, vi el Aleph, desde todos los puntos, vi en el Aleph la tierra, y en la tierra otra vez el Aleph y en el Aleph la tierra, vi mi cara y mis vísceras, vi tu cara, y sentí vértigo y lloré, porque mis ojos habían visto ese objeto secreto y conjetural, cuyo nombre usurpan los hombres, pero que ningún hombre ha mirado: el inconcebible universo.

Extracto de El Aleph, de Borges.

7 respuestas:

Changita dijo...

Dudé antes de clikear en "Viceras" y en "Escrutándose".

Sos un genio!

Tomás en Shorts dijo...

huy, como la limaste!
me imagino que te habrá tomado tu tiempo hacer eso.

Y toma tiempo leer y ver todos los links, así que dame tiempo.

DAME TIEMPO CARAJO

Vivian García Hermosi dijo...

que amigos raros que tenés che

Franky dijo...

Changita: Y escrutándose por que? Gracias!

Tomás: Tomate todo el tiempo que quieras, pero tampoco hace falta que abras todos los links, era más bien algo conceptual, si puedo pecar de boludón... Pero sí, llevó un tiempito.

Paula: Viste? Pero quién no...

Anónimo dijo...

vi tu cara
tendría que ser este

http://www.litigationassist.com/images/TM-ELMO.jpg

casi lo mismo, pero casi.

TucuMala dijo...

chan... linkie algunos... realemente m demudaste

Franky dijo...

Agus: Sos una genia, gracias por compartir tu magia en mi blog.

Psico: Gracias!